Todos sabemos por experiencia propia que, cuando requerimos los servicios de un profesional, esperamos de él no sólo competencia, ( es decir, dominio de los conocimientos teóricos y prácticos propios de su profesión), sino también una utilización adecuada de esa competencia, una conducta profesional ética.

Así, se espera de él/ ella que pondrá atención e interés para realizar bien el servicio, que no las utilizará para otras actividades beneficiosas para él o ella mismos, etc.
Principios todos ellos que no corresponden al ámbito de la competencia, sino al de la ética profesional, y que presentan gran actualidad en las sociedades de nuestro tiempo por la particular sensibilidad y rechazo sociales que producen hoy las faltas de moralidad en la vida pública y en el ejercicio de las profesiones.

Las profesiones contemporáneas, no solo comparten una base cognoscitiva (“un saber”) que da autoridad a su profesion, sino que tambien el acceso a un “saber hacer”, una praxis, un modo de hacer calificado por un agente responsable e informado por una teoría. Se trata de un saber-hacer y cuándo hacer, lo que conduce a la prudencia, la máxima virtud de los profesionales. Segundo, un “saber estar”, es decir la dignidad que requiere profesar este saber, ya sea respecto de los pares o de aquellos que piden el servicio . A principios del siglo XX la reforma de la educación médica en EEUU resumió estos elementos en servicio a la humanidad, educación de excelencia y automejoramiento/autorregulación, designándolos respectivamente como componente moral, intelectual y organizacional de la profesión. Resulta característico tener competencia técnica en su especialidad, basada en una tradición de aprendizaje avanzado, por lo cual serían moralmente responsables al ubicar esta maestría al servicio de la humanidad.
ResponderEliminarComponente Moral: El primer deber moral que asume el dentista es “hacer el bien” a sus pacientes. La desicion frente a un caso clínico dependerá tanto de la técnica como de la ética. Actualmente esto debe equilibrarse con la elección y demanda del paciente.
Componente Intelectual: Cada profesional está obligado a mantener la capacidad necesaria para realizar sus tareas profesionales y a desarrollar solo las de su competencia. Enla práctica debe decidir si tiene o no los conocimientos para realizar un diagnóstico particular o para llevar a cabo tratamientos específicos en determinadas circunstancias clínicas, especialmente cuando esto involucra procedimientos que no son de rutina. En caso de necesidad, la comunidad odontológica es la que determina los detalles de las normas de competencia, ya que se necesitan conocimientos especializados. Pero la comunidad, con razón, puede pedir información sobre los procedimientos involucrados, especialmente en lo que se refiere al intercambio entre calidad y acceso al servicio.
Componente organizacional (interrelación profesional y con la comunidad, códigos de ética y asociación profesional): Cada profesión tiene normal, generalmente implícitas y no decalradas, en relación con la correcta vinculación entre los miembros que la comparten. La profesión dental tiene la boligación de controlar la calidad del trabajo e informar y referir el de mala calidad asi como las prácticas no éticas. Todos entienden que los profesionales odontológos se deben respeto mutuo, pero la mala praxis es un hecho de difícil manejo: un dentista podrá informar a su paciente acerca de un trabajo mal realizado o bien ocultárselo; asi mismo, puede contartarse con el dentista que realizó el trabajo o posiblemente con la sociedad dental local. Sin embnargo, estos protocolos no son enseñados y tampoco están establecidos en el gremio odontológico de los países latinoamericanos.
En países desarrollados, académicos, dentistas y sus organizaciones representativas han hecho un esfuerzo conjunto por formular una base ética alcanzable que sustente el suministro de un servicio de sanidad bucal de alta calidad.Los dentistas, en forma individual, y las profesión dental como un todo actúan como educadores de salud dental, ya sea con esfuerzos educacionales directos o monitoreando la dependencia y efectividad de los productos de salud dental comercializados. Las relaciones de los dentistas con la comunidad implican responsabilidades respecto de las normas correctas para publicidad profesional y referidas al acceso a la atención dental y a las necesidades dentales insatisfechas, lo que puede obligar al gremio a ser política y educacionalmente activo cuando se formulen las políticas sociales que determinen la distribución de los recursos para la asistencia en salud.
"ETICA Y ODONTOLOGIA. UNA INTRODUCCION" Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética. Escritos de Bioética. Nº 2, 2007. Carmen Cardizim Eduardo Rodríguez, Fernando Lolas y Alvaro Quezada